Todos, a la hora de cambiar por un auto nuevo,
buscamos mayor comodidad, menores consumos, y mejor desempeño. Tal vez
procurarías que tu nuevo auto tenga frenos anti-bloqueo, sistema de tracción
controlado por computadora, un motor hibrido con el desempeño de un Mustang,
mayor visibilidad, un mejor sistema de sonido, es más, que tenga el DVD para
que en los largos trayectos los acompañantes se puedan entretener sin estar
preguntando en todo momento cuándo llegamos…
Pues,
de ser así, estas preguntas surgen espontáneamente
- ¿Porque en la mayoría de los casos, las organizaciones tratan de que
no haya cambios a la hora de remplazar su software empresarial?
- ¿No le tenemos confianza, a los cientos de especialistas que diseñaron
el software?
- ¿Todas las empresas que ya están utilizando el mismo software están
equivocadas?
- ¿Nuestra organización no está lista para manejar el proyecto y los
cambios que conlleva?
Cuando emprendemos la iniciativa de cambio de
nuestro sistema ERP lo hacemos por varias razones, pero todas responden a la
necesidad de dar mejores productos y servicios a los clientes, aminorando
tiempos y costos.
Tomamos la decisión de cambiar el sistema,
porque el actual no tiene la flexibilidad, el desempeño, y la confiabilidad
necesaria para soportar el crecimiento ó la mejora de nuestros productos y
servicios. Esto es algo que en todo momento del proceso de implementación
tenemos que recordar y dejar claro a toda la organización.
Los
objetivos del proyecto típicamente son
- Integrar las diferentes áreas y junto con los procesos de la empresa.
- Tener mayor visibilidad de los resultados y el control de las
actividades de la empresa.
- Obtener una sola fuente de información.
- Planear de manera integral TODAS las áreas de la empresa.
- Reducir los errores y re-procesos.
- Obtener mejores elementos para la toma de decisiones y para la medición
del desempeño.
- Brindar mejor servicio y capacidad de respuesta a clientes.
- Lograr mejor y mayor colaboración y sincronización de la cadena de
suministro.
- Mejorar las relaciones con los clientes (CRM)
Así, que con el uso del ERP lo mínimo que podemos esperar es que los
procesos de trabajo se realicen de manera distinta. El manejo de este cambio
es el que más afecta al éxito de los proyectos de implementación, y es el
mayor reto y miedo al que se enfrentan las empresas.
¿De dónde viene toda la resistencia que
se encuentra al llevar a cabo los procesos de implementación de sistemas ERP?
Pues hay varios tipos de resistencia, a veces
notorios, a veces escondidos tras los “paradigmas” de la empresa. Sin
embargo podemos clasificar las resistencias en tres grandes categorías:
- “No lo entiendo”: no entiendo lo que dices, me falta
información, la que tengo no me convence, por ende, SE
RESISTE.
- “No me gusta”: percibo riesgo para mi estatus, hasta para mi
supervivencia en la organización, por ende, SE
RESISTE.
- “Lo que no me gusta eres TU”: tengo una falta de
confianza hacia ti y/o hacia la organización que representas, por ende, SE
RESISTE.
Las tres categorías responden respectivamente
a resistencia de tipo intelectual,
emocional, y personal. Aunque siempre hay una mezcla de las tres, también
encontramos un patrón primario que responde a una de las tres categorías.
Hasta el momento vamos bien, pero ¿Cómo
manejar los tres tipos de resistencia?
Resistencia
intelectual: la “receta” es dar visibilidad y transparencia al
proceso, poner sobre la mesa la información necesaria, escuchar toda
pregunta, y contestar con lógica y consistencia, sin llevar los temas a
disyuntivas y tomas de posición inamovibles.
Resistencia emocional: no solo hay que escuchar, hay que activar
calidades propias, empatía, comprensión, explicar el porqué los miedos son
infundados, y de ser fundados, manejar junto con los responsables del recurso
humano, una reubicación ó hasta la salida programada de la(s) persona(s).
Resistencia personal: esto si está difícil, dicen que en los primeros
5 minutos nos formamos una opinión de la persona que tenemos en frente, y que
para cambiar de idea nos toma mucho tiempo y elementos objetivos.
¿Cómo
vencer este tipo de resistencia?
Básicamente hay que reconstruir una imagen y
enlazar nuevas relaciones. Tal vez la imagen de la organización que
representamos. Por cierto es la categoría de resistencia más lenta de sanar.
Hay que demostrar ser confiable, honesto. Se tendrá que invertir el tiempo
necesario para convivir con el equipo de trabajo ó el resto de la organización,
hacer palanca sobre los talentos que sí tenemos, comunicar de la forma más
sencilla y sincera, hacer que los puntos 1 y 2 que ya vimos, hablen por
nosotros, ser pacientes.
En conclusión, al detectar resistencia al
cambio habrá que determinar la categoría primaria, y empezar con las medidas
necesarias para erradicarla. Es una labor reiterativa, puesto que al eliminar
la primaria se presentará la categoría siguiente, hasta terminar.